Cómo hacer una dieta saludable

Jamás se reitero con tanta insistencia acerca de las ventajas de una alimentación saludable de la forma que se hace hoy en día. La verdad, somos esencialmente lo que comemos, ya que los alimentos que consumimos a diario influyen de forma directa en la manera que funciona nuestro organismo, cabeza, la piel, los ojos, nuestro estado moral y en la manera en que vivimos el día a día. Vivir bien o mal va a depender de lo que nos echemos a la boca, así que decide vivir bien en lugar de mal y aprende cómo seguir una dieta sana.

El frenesí sobre las dietas

Hacer una dieta sana es distinto a hacer una dieta para adelgazar, sin embargo vas a terminar pillando las mismas metas y probablemente algunas otras! La mayor parte del tiempo, recurrimos a las dietas para adelgazar urgentemente unas semanas antes del verano o porque vamos a tomar parte en un evento en el cual deseamos vernos mejor o porque un conocido con el cual nos topamos en la tienda hace un par de días nos dijo: “te ves un poquito más gordita(o)”.

Indudablemente, mientras exista la motivación y la disciplina, la contienda para bajar los kilos sobrantes persiste, pero la sensación persistente de apetito y la carencia de ciertos alimentos terminan por dominar y volvemos a los antiguos hábitos. Al pasar un tiempo, sacamos valor y nos lanzamos otra vez con la dieta, la cual dura un par de semanas y así nos metemos en un circuito vicioso que no nos deja avanzar. Quedamos igual.

Modifica tu estilo de vida en la mesa

Seguir una dieta sana es sencillamente modificar nuestro estilo de vida permanentemente! Tal vez suene aprensivo e inclusive inalcanzable, pero lo cierto es que una alteración como ésta, a la larga, puede aportar ventajas en diversos grados. Son minúsculos pasos que puedes comenzar a ejercer el día de hoy. No es preciso hacerlos todos a la vez, sino que empieza paulatinamente, incorpora un nuevo hábito saludable por día y, prontamente te vas a sentir mejor de lo que jamás podrías haberte imaginado (con todo, al mismo tiempo vas a notar la diferencia en la ropa!). Puesto que esto de comer sano, es también s un ciclo vicioso, la diferencia es que este te hace bien! Tu cuerpo y tu mente te lo van a agradecer.

10 simples pasos para una dieta sana

1- Come bastante veces en el día

Está más que evidenciado que tenemos que hacer varias comidas a través del día para regular mejor el hambre y no rellenar los platillos a la hora de almuerzo y de la cena. Para empezar, jamás desatiendas el desayuno: la verdad, con tanta diversidad para escoger (varias clases cereales, de pan, yogures, café, te, leche, jugos y batidos vitaminados) ciertamente, esta es una comida para disfrutar plenamente. Te ratifico que no hay mejor manera de iniciar tu día! En seguida, debes comer cada tres horas, esto quiere decir, haz una diminuta merienda a media mañana, a mitad de la tarde y antes de irte a dormir (esta última solamente si verdaderamente sientes un gran vacío en el estómago!). ¡Como sea, no omitas ninguna comida!

2- El agua no tiene calorías

¿Deseas tener un buen aliado para una alimentación regulada? Es mejor inclinarse, por el agua en retracción de las bebidas y los jugos. Lo ideal es consumir de 1 a 2 litros de esta bebida insólita y para que no se te dificulte tomar esta rutina, puedes tomar té (sin ponerle azúcar!) O agregar unas gotitas de limón, un par de hojas de menta a tu agua para un gusto refrescante y agradable.

3- Fruta y verduras al mando

Fuera de contribuir con un matiz de colores tentadores al plato, lo hacen verdaderamente bien! En vez de acompañar tu entrecot con arroz, papas frita mas la ensalada, ¿como vez sólo insertar una buena ensalada con un poquito de todo (lechuga, un as tres cucharadas de frijoles, quesillo, tomate, maní o, cose verduras (si no te queda tiempo de acomodarlas, compra los paquetes congelados, es solo cosa de calentarlas en agua!). ¡Hazte una buena sopa de verduras para empezar o completar cualquiera de tus comidas. Hay varias formas exquisitas de insertar más vegetales a la mesa. Usa tu creatividad y en breve se te hará difícil vivir sin tus verduras! Otra manera de insertar vegetales a tu platillo a la hora de la merienda, por que no comerte una zanahoria antes del medio día? Lo mismo se aplica a la fruta, las peras, las manzanas y los duraznos son ideales para llevarlos en el bolso, así que no salgas de la casa sin llevar aunque sea una fruta. Si te quedas en casa, prepara batidos de frutas frescas, combinando y experimentando diferentes recetas (las verduras también puedes incluirlas!).

4- ¿Pescado o carne?

Los dos distribuidos en la misma cantidad a través de la semana. Lo que más puedas, reemplaza la carne roja por la carne blanca (pollo), que el contenido de grasa es menor, e inclínate siempre por asar a la carne en vez de freírla. Con respecto al pescado, trata de adherirlo más veces en tus menús cada semana ya que fuera de ser una fuente de proteínas, está repleto de Omega 3, el cual hace preciosidades en nuestra salud! Habiendo tanta variedad de pescado para experimentar, puedes variar en la manera de elaboración, cocido, asado, a la parrilla…

5- La elección de lácteos

En lo que toca a los lácteos leche, queso, yogurt, inclínate siempre por las variedades magras, que fuera de contener la mitad de las calorías y grasa que tienen las variedades, también contienen la mitad de colesterol. ¡No hay por donde perderse!

6- Blanco vs. Integral

Es verdad, ya sabemos que los hidratos de carbono refinados, así como el pan, el arroz y la masa blanca, no aplacan tanto el apetito como lo hacen las variedades integrales. Otros motivos para darle preferencia a los alimentos integrales incluyen: contienen pocas calorías, disminuyen la absorción del colesterol, suministran energía, son un precioso aliado para el funcionamiento adecuado del tracto digestivo e intestinal. ¿Te convenciste?

7- Hora de bocadillo

¿Se te antoja algo rico y tu primera tendencia es ir al negocio de pasteles en frente de tu trabajo o abrir el paquete de galletas chocolateadas que tienen en el estante? Tú puedes sobrepasar esos antojitos! Fuera de las frutas y verduras que hemos señalado arriba, el bocadillo lo puedes reemplazar con una variedad de opciones deliciosas y llenadoras:

yogures (puedes comer uno distinto cada día gracias a la variedad disponible), Un pedazo queso o fiambre delgado, cereales en barra, tostadas integrales, un manojo de almendras o maní (no existe mejor forma de aplacar un apetito feroz) o galletas integrales de agua. La idea es diversificar!

8- Evita…

Desde luego, que una dieta para que el cuerpo y la mente se mantenga sana exige algunas privaciones, pero si crees que estas diminutas privaciones te van a favorecer bastante, se te hará mucho más fácil! Descarta el verbo freír de tu cocina, sustitúyelo por cocer o asar. Evita a como de lugar todo tipo de alimento procesado industrialmente (galletas, papas fritas, comidas que vienen preparadas o frisadas y dulces) y tambien todo tipo de alimento que lleve la frase “grasas hidrogenada parcialmente ” en el envase, devuélvelos a la repisa de donde lo sacaste en el supermercado.

9- Disminuye la sal y el azúcar

La sal en exceso es como un explosivo para el corazón, pero felizmente hay una variedad grande de maneras en que podemos condimentar, deleitablemente, nuestros alimentos. Prueba especias y hierbas aromáticas que jamás haz usado, pero no eches mano a la margarina, mantequilla, o el aceite para prepararte tus meriendas, dale preferencia al aceite de oliva. En lo que se refiere al azúcar, no pretendo decirte que la suprimas totalmente de tu alimentación, pero te sugiero reducir la cantidad diaria que colocas en el te o café… Al comienzo se te hará difícil, pero en corto tiempo estarás súper habituada(o). En caso que todavía no te hayas enterado, el azúcar se camufla de varias maneras, jarabe, melaza, fructosa, glucosa, sacarosa, dextrosa, maltosa por lo tanto debes estar atenta(o) y leer con cuidado las etiquetas de los envases para no poner en tu cuerpo lo que no es bueno!

10- ¿Que pasa con los impulsos de las tentaciones?

Seguir una dieta saludable y balanceada no quiere decir que jamás vas a poder comer una preciosa porción de un divino alfajor de manjar que sólo tu abuela sabe hacer, ni llamar y a pedir una pizza un viernes por la tarde enseguida de una semana extenuarte o complacerte con un refrescante helado en un atardecer de verano. ¿Imagina, que haríamos sin estas pequeñitas satisfacciones en la vida? Siempre que sea una ocasión especial, haz una excepción y no una costumbre, degusta ese pedazo de torta de chocolate hasta el ultimo pedacito y no te sientas culpable!

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